domingo, 13 de julio de 2008

¡Qué Locura!

Hoy fue un buen dia para pensar.

Mis estimados (los que lo seran, los que lo son, los que lo fueron, los que creen que lo son e incluso los que creen que no lo son y en realidad resulta que si lo son), creo que hay algo que nunca he dejado claro, que quizas pensé que muchos iban a notar por si solos y solo unos poquillos de verdad lo hicieron (¡¡y como los quiero amigos!!). Me parece que debo decirles por qué me creo -no, miento, me sé- loco.

Una persona loca es una persona que es ella misma. Por eso mismo, esa persona no hace las cosas del modo convencional (es decir, del modo que el sistema nos pone en frente porque es lo "normal"), porque todos somos únicos en este mundo, a pesar de lo que la politica, la ciencia, la psicologia o la religion nos quieran meter en la mente. Al no hacer las cosas segun el molde pre-concebido que nos impone este inmundo sistema, nuestro amigo el loco es considerado una cosa rara por el resto de esos cobardes que no se atreven a mostrarse al mundo porque estan muy comodos y calentitos ahi escondidos bajo el terno y la corbata; ese molde que se hicieron todos los asustadizos hombres que no se atrevieron a sentir la vida por miedo a sufrirla, sin tener en cuenta que la vida hay que sufrirla tanto como se disfruta.

El loco es discriminado, porque hace tantos siglos que existe un molde -que va volviendose cada vez más ajustado y menos flexible-, que nadie se atreve a salir de él porque lo demás le parece dañino. La fuerza de la costumbre. Sí, estoy de acuerdo, un loco puede estar loco para bien o para mal. Pero, ¿acaso no hay gente que se ajusta al molde en las formas más peligrosas tambien? Por lo menos el loco malo va a ser honesto. ¿No me creen? Los escepticos hagan el siguiente ejercicio: Piensen en dos asesinos en serie. Uno está cuerdo y el otro esta loco. Ambos asisten a su juicio. Si usted viera en el juicio a uno de los asesinos decir "me considero culpable del cargo" con tranquilidad absoluta, ¿no pensaría acaso que está loco? Por otro lado, aquel que usted sabe que también es asesino se declara inocente. ¿No cree usted que ese es un acto "cuerdo"? Si, cuerdo, pero cobarde. Incluso puede llegar a ser considerado inteligente si es que sabe mentir bien para ser declarado inocente. Incluso puede llegar a ganar admiracion por eso.

Ese es justamente el problema. Los cobardes son alabados en este ridiculo sistema y la osadía y la valentía son consideradas una degeneración. Los/las homosexuales, pacifistas, ecologistas, ambientalistas, mártires de distintas religiones, todos son considerados una plaga por hacer públicos sus sentimientos más profundos. Al ser alabada la cobardía, ¿quien no quiere ser cobarde? Nadie se atreve a salir del cascarón en busca de la locura porque piensan que cualquier loco puede matarlos. Si, matarlos. ¿No lo cree usted? (solo preguntese esto último si usted está cuerdo). Esto tiene solo una razon: Para mantener al mundo en un molde, los moldeadores tienen que mantenerlos asustados. Para este fin, además de alabar la cobardía, recurren a otro medio:
Los unicos locos que salen en la televisión son los asesinos, los pedofilos, los genios criminales o los genios cuyos inventos fueron utilizados retorcidamente para el mal y luego murieron (todos los anteriores, aún, haciendo lo que sus corazones les dicen hacer). Nadie se acuerda (o todos se rien) de los buenos genios. Nadie sabe que existen. Nadie sabe ni quiere saber que con las intenciones correctas, la locura es la fuente de cambio hacia cosas mejores. Nadie sabe que es un genio loco reprimido. Todos temen saber qué son, asi que permiten que las inmundas manos de la masa decidan por ellos.

¿Yo? Lucho constantemente con no dejarme arrastrar por esas manos. Me doy en el pecho con la verdad, aunque me duela. Intento (veces con exito, otras que no tanto) sufrir las cosas y disfrutarlas con toda la intensidad. Mando a la cresta a esos que tratan de encasillarme, me hagan o no caso. Y ellos me mandan a la cresta a mi. Me han dicho incontables veces que estoy loco; muchas veces o con resentimiento, o con miedo o con burlas y sarcasmo, y pocas veces con admiración o con buenas intenciones al menos (e ahí la respuesta a mi poca autovaloración por la que también soy repudiado).

Me considero un loco en crecimiento. Espero convertirme en un loco de remate.

Y se que no estoy solo, aunque son pocos los que me acompañan. Aunque este año he sabido encontrar a unos locos bien locos. Locos de esos con los que inflas tu locura al máximo. Tambien espero algun día en el infinito encontrar a esa loca. Espero que enloquezcamos todos al final, y que el mundo realmente sea lo que queremos que sea. Espero que este mundo, algún dia, este lleno de corazones valientes, coloreados y alegres. Jocosos, cómicos, felices. Que el mundo sea un lugar pintado por todas las locuras que queramos hacer.

Porque ahora somos pocos. Aunque no me quejo.

Somos pocos, ¡pero locos!

martes, 17 de junio de 2008

Eye on the brain, ear on the heart. (1)

Despertó a las 6.30 de la mañana.
Se sacudió brevemente mientras su cerebro cambió bruscamente el mundo al frente suyo.
Sintió cómo la belleza increible, los sentimientos y emociones más verdaderos se desvanecían desde el sueño, dando lugar a una cruda y silenciosa mañana de invierno.
Abrió los ojos mientras pensaba en la hora, trataba de ordenar las palabras en su mente y reorganizaba conceptos.
Bostezó larga e ininterrumpidamente, estirandose tan largo como le daban sus 190 cm de alto.
Reunió las fuerzas necesarias para sentarse en la cama.
Una vez sentado, murmuró para si mismo nombres y frases a medias, vestigios de sus sueños, tratando de mantenerlas en la mente para que no se le olvidaran despues sus propios mundos imposibles.

Se levantó trabajosamente, caminó hacia el baño y cerró la puerta.
Observó la toalla botada en el suelo.
"Pendejo culiao" pensó, mientras se imaginaba a su hermano, un poco más adelantado que él en horario, sacando su toalla del colgador, botando la de atrás y dejandola en el suelo.
Trató de pensar en el egoismo de la gente que no se da un segundo para arreglar las cosas por los demás, pero de pronto se sintió incomodo al respecto y algo patudo, así que dejó de pensar en eso y se desvistió.

Pisó la ducha a pie pelado.
Sintió el frio recorriendole la espina dorsal, y de pronto se le vinieron mil significados de la palabra "escalofrío" a la cabeza: serie de televisión, sensación electrica producida por el frío o por los nervios...
Le llegó, de pronto, un recuerdo sobre la primera vez que sintío eso; pero un extraño mecanismo de seguridad en su corazón se activó y de pronto dejó de verlo en su mente, aunque intentaba hacerlo; intentaba recordar un rostro en especial pero le costaba.
"Será la hora" pensó.

Prendió la ducha, se mojó el cuerpo y sintió otro escalofrío.
Trató de no pensar en eso.
Pensó en por qué no quería pensar en eso.
Recordó que había algo que intentaba recordar.
Recordó que era un rostro.
Recordo qué rostro era y de quién.
La recordó.
Recordó una ocasión en que jugaban a tocar el cielo con los pies desde un mundo que solo les pertenecía a ellos.

Escuchó ruidos en la pared.
Tres veces.
Toc-toc-toc.
Recordó qu el país está en una crisis energética y que el agua también escasea, a pesar de las últimas lluvias.
Recordó la lluvia.
Recordó que una vez llovia y veía llover desde el sillón.
Recordó la misa de un amigo.

Toc-toc-toc.

Cortó la ducha, se sentó en la tapa del inodoro y comenzó a secarse.
Se preguntó por qué la tapa del inodoro estaba tan bien adornada y luego recordó que su madre vivía obsesionada con una casa de revistas de decoración.
Se imaginó a si mismo como una pieza inerte de decoración, sentado en una silla de una casa en una portada de "Vivienda y Decoración".
Recordó que su madre tenía muchas de esas revistas en un canastillo de madera en su propio baño.
Se imaginó a si mismo sentado en el baño de su madre viendose a si mismo sentado en una silla de una casa de una portada de "Vivienda y Decoración", y no pudo evitar sonreir.

Notó que sonreía.
Notó que no era la primera vez en el día que sonreía.
Notó que había sonreido en la ducha mientras recordaba algún mundo con cielo y pies.
Recordó un mundo con cielo y pies.
Sonrió.

Se levantó, ya seco, se vistió y salió del baño.
Comenzó a bajar la escalera.
Imaginó que cada escalón emitía una nota musical distinta cuando los pisaba.
Recordó que en clases habían pasado algo parecido.
Recordó que esa escalera de su recuerdo llevaba a un cementerio, y no pudo evitar deprimirse un poco.

Sacó un plato hondo que simulaba una semi-esfera, y recordó a los chinos.
Recordó a Ranma.
Recordó parte de su niñez.
Recordó que Ranma se convertía en mujer y se imaginó cómo sería tener tetas, pero no pudo evitar sentirse incomodo y dejó de pensar en eso.

Se sirvió cereales de fibra con forma de pequeños saquitos de arena pero dulces, y muchisima leche entera.
Notó la cara de don Quaker en la carátula de la caja y no pudo evitar sonreir ante la cara de marica del caballero.
Luego creyó escuchar al viejo decirle "hey, ¡come mi cereal! ayuda al transito intestinal", pero descubrió que esto era producto de su imaginación, y al razonar al respecto, se dio cuenta de que su intestino aún no necesitaba cuidado, así que ignoró al caballero y tomó una cuchara.
Comió los cereales y tragó la leche, pensando en toda la crema y grasa que entraba por su garganta.
Se sintió complacido.

De vuelta en su pieza, aplicó desodorante.
El olor súbitamente le trajo a la mente una frase.
"Hueles a Nico"
"Eso es bueno o es malo?"
...
"No es ni bueno ni malo. Hueles a Nico no más"
Sintió que no era el único que recordaba con olores y se sintió acompañado.
Luego recordó que todo eso ya había pasado y volvió a sentirse solo.
Pensó en la esperanza.
Pensó que tener esperanzas al respecto era pensar que buscaba tener algún bien para sí mismo.
Se sintió miserable por tener esperanza.
Sintió que era egoísta y mezquino.
Recordó a Fito Paez, fumando el humo al lado del camino.
Recordó la troncal 309.
Recordó pasar por recoleta.
Recordó a los vendedores de helados.
Recordó la pirámide.
Recordó...
Recordó...
Recordó...
Recordó...
Recordó...
Recordó...
...

Entró al baño a lavarse los dientes.
Sus labios se secaron producto de las "particulas de limpieza" de su novedosa, futurista, cromada y espacial pasta de dientes, y luego se preguntó a si mismo por qué demonios las marcas de pasta de dientes insisten en inventar excusas seudo-científicas para vender ese derivado de petroleo que nos limpia los dientes, si lavarselos con jabón o Rinzo sería practicamente lo mismo.
Recordó su teoría sobre el malvado plan de las compañias de higiene dental sobre reciclar pasta de dientes usada y de que todas las pastas sean iguales, y se sintió orgulloso y estafado.
Se dió cuenta de que orgullo y desilusión eran una extraña combinación, y más tarde dejó de pensar en eso.

Luego de escupir los restos de pasta de dientes en el lavatorio y enjuagarlos con agua, se fué a su pieza.
Abrió el closet y sacó su polerón y parka.
Abrió su cajón y sacó una bufanda, un par de guantes negros con olor a metro y su sombrero de lana.
Observó el sombrero y se preguntó por qué no se le podía denominar gorro.
Luego recordó que producía sombra, se sintió algo tonto y luego olvidó que reflexionaba sobre eso.
Se puso las prendas mencionadas y se apresuró a despedirse de su madre.

Su madre emitió sonidos desde su garganta, los cuales modificó, interrumpiendolos y entonandolos, para hacerlos sonar como un codigo que su cerebro pudiera decodificar.
Su cerebro tradujo estos sonidos a su mente y le hizo saber que su madre estaba molesta porque su hermano chico no llegaría a tiempo a la escuela por su culpa.
Emitiendo más sonidos (cada vez más intensos, incluso algunos sonnando como ladridos, chillidos y bramidos), su madre le hizo saber que ella pensabe que toda la culpa era de él.
Su cerebro gatilló un interruptor que cortó la traduccion de dichos sonidos y estos llegaron a ser para él... bueno... simples sonidos.

Bajó las escaleras, abrió la puerta y se subió a la camioneta de su padre.
Descubrió que esta olía a aceite de motor, cigarros fuertes y a nata de piel.
Desconectó sus sensores un rato y comenzó a darse cuenta de que no sentía el suelo de la camioneta.
Vió cómo un ser con forma de humano, fusionado con felino, corría por encima de los autos, entre los árboles y sobre los techos de las casas.
Recordó luego que era su invención, y se rió.
Consideró la posibilidad de estar volviendo a ser niño.
Luego lo atacó la idea de ser retrasado mental, y se sintió abrumado.

Sintió la tapa de su cabeza abrirse como la concha de una ostra y se dió cuenta de que su cerebro dejaba salir una especie de eter que escapaba por la ventana y viajaba hacia el oeste.
Consideró la posibilidad de estar loco y se dejó llevar.

martes, 10 de junio de 2008

Cachimba vá y vuela alto

Jajajaja! que idiotez de titulo! hace cuanto no se me ocurria algo así?
No se que me tiene así, les describo: don Blanc y su afeminado compadre explicando hueas que no entiendoles, aire enviciado y enrarecido de Crisol, la Ale mostrandome los curriculum de los profes, yo melancolizandome con posts viejos, pensando, pensando, sintiendo, sintiendo...

Puta la hueá, si hasta me parece hilarante la situación! Como que ya todo carece de orden, siento que estoy viviendo en como tres epocas distintas, fantaseo demasiado, la falta de sueño me hunde... no se. Nada tiene sentido. Ya me siento como hundido, todo piere pies y cabeza...

Como hará la gente cuando se droga? Qué peor puede ser que la perdida total de conciendia de un ser sobrio? ya no entiendo nada. Tengo como un pegoteo compilado de todos los posts anteriores. Escribo por inercia. Hablo hueás como electrónico.

No entiendo. Que me queda?

martes, 20 de mayo de 2008

18 seconds before sunrise...

Weon! qué me pasa! tengo que despertar rapido de esta somnolencia q me tiene encerrado como en una jaula! Dejadome estar como un pendejo aturdido, me estan absorbiendo con una bombilla, convirtiendome, pero se que no lo haran... pero esa maldita lucha me tiene moreteado, machucado, quebrado, desangrado, herido, golpeado, pa la cagaa asi.

Necesito volver a pararme, pero esta vez hace falta la fuerza necesaria. Me saque la chucha y llegue a piso para quedarme, al parecer... no es mi intencion molestar a nadie...

Pero me vendria bien un poco de ayuda--

sábado, 3 de mayo de 2008

Carta al lector





Tú, el/la que lee... no importa quien seas, esto es para ti:





Fue un poco triste darme cuenta que, en el momento de mi vida que debería involucrar todo lo que me encanta, y el desarrollo de todas las habilidades que tengo y de otras nuevas (las más); un periodo marcado por todo lo nuevo que hay por vivir y por experimentar, por madurar, me sienta tan encerrado. ¿Y si me equivoqué? ¿Y si en verdad no quería crecer? Quizas en esta epoca de mi vida me estoy dando cuenta que en verdad yo tambien tenia escondido ese famoso sindrome de Peter Pan (aunque más como en la version de Robin Williams donde es viejo y tiene un hijo). Me siento a mirar fotos de las incontables experiencias pasadas, de todo tipo. Me invaden canciones que traen al presente recuerdos añorados y olvidados. Camino por las calles y cada lugar, cada rincón, cada cielo al atardecer o al amanecer están impregnados de memorias, de colores de tiempos pasados, de ecos que se escuchan incontables veces en mi cabeza y de olores que reclaman otros tiempos y que me traen a la mente momentos exactos, inolvidables, y mi corazón reproduce por un instante ese sentimiento que llevaba plasmado ahí.

Recuerdo caras, frases, risas, llantos, dolores, situaciones tan complejas...

Me doy cuenta de que ya no soy un niño, y ahora que por fin crecí... tengo que admitir que daria todo por volver a serlo. Me entristece pensar que, poco a poco, el mundo en que vivimos nos va tragando lentamente y nos convierte en uno más de sus "consumidores potenciales", de sus "clientes", de sus "trabajadores esforzados", nos enferma hasta lo más profundo con su propaganda; y nuestras mentes sufren mutaciones de todo tipo, esclavizando nuestras almas.

No quiero ser libre. Se que querer yo ser libre es un acto más bien de libertinaje. No pretendo pasar a llevar a nadie. Lo unico que quiero es aferrarme a uno de mis ideales imposibles una vez más, pero saber que, aunque sea incierto que vaya a cumplirse o no, valdrá la pena intentarlo porque será lo correcto.

Quiero volver a creer que en los tanques de agua viven unos jabones. Quiero volver a creer que la gente puede ser buena si se lo propone. Quiero volver a "ver a la medianoche el sol salir". Quiero ser inocente denuevo. Quiero ser ingenuo. Quiero abstraerme de lo que ven mis ojos y volver a encontrar cosas más allá. Quiero volver a llorar por todo sin importarme una mierda lo que digan los demás. Quiero volver a dibujar como me gusta, sin importarme que digan que estoy loco. Quiero dejar de "comportarme". Quiero creer... no, saber que el sentimiento original existe. Quiero volver a inventar cuanta wea sea, sin importar que nadie lo entienda. Quiero volver a ser Nicolás Gonzalo Lacrampette Zepeda, el cabezon, el laaargooo, el flaco, el nikolaiko...

Quiero volver a ser yo, para poder ser para ti lo que realmente soy. Quiero mirarte a los ojos y saber quien eres en realidad. Quiero verte, no a través de un vidrio, sino a la cara. Quiero que seamos niños y niñas a pesar de lo que nuestros miedos nos digan.

Paz.






La vida es eterna en cinco minutos ...
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lunes, 14 de abril de 2008

La historia del elefante y la comicosa

Habia una vez un elefante con tres colmillos. Uno se llamaba Pedro, el otro Gustavo y el otro era de sexualidad incierta, por lo que lo llamaban Jorgina Fierro, aunque ella se autodenominaba Sebastián. Todos contrayentes del mismo matrimonio, solían salir los sabados por la noche a comer pan con guacamole en El Charco de Willy, que quedaba a pocos pasos del nido del elefante. Luego de un apresurado juego de cartas del mago Ollie -en el cual corrían muchas apuestas; entre ellas las vidas de los participantes, como el conocido caso de Federico el cuático, que apostó su cuarta cabeza por un par de limonadas y perdió-, solian salir a celebrar con unos huiros al techo del cerro.

Una mala noche, mientras daban vueltas para prender la lavadora antes de irse a jugar, toco el dintel de sus ventanas la comicosa. Jorgina se acercó para darle vuelta al pestillo, pero Gustavo la detuvo:

- ¿Cómo, a tí, colmillo feo y de escasa definición sexual, se te ocurre venir a abrirle a esa comicosa que anda sublimando por ahí al lado? ¿Acaso no puedes ver con tus ojos que no llevas puestos, que no trae su sombrero puesto?

A lo que Pedro, que llevaba puestos sus zapatos de charol, agregó:

- Sí, además no han venido a afinar los timbales hace más de trés segundos... ¡Sabes qué diría mamá si entra una comicosa en esas condiciones!

Ante tan obvios motivos, Sebastián se dijo al oído que era un tarado/a, y luego de golpearse tres veces en el gorcilonso, cerró las palmeras, paleteó la lamparolleta y se fue a sisear.

Pero la comicosa no se rendiría tan facilmente...

CONTINUARÁ